jueves, 3 de abril de 2008

Asesinato



Y ahora... crierra tus ojos.
Ese par de espejos que no dejan de observar.
Esos cristales de los cuales nunca han escapado lágrimas,
Solo miradas que acusaban y castigaban.

Y ahora... deja de aparecer tras los muros.
Escapa de mi presencia, ¡pues no te necesito!
Vete de aqui, donde yo me encuentro serena.
Huye lejos, para que no puedas espiarme.

Debes cerrarlos, debes irte, debes morir.
Muerte súdbita a traves de mis propias manos.
Y vere en tus ojos agonía y aberración
Como reflejo de aquello que ya sucedio.

Solo asi podras comprender.
Que tu muerte no es muerte,
sino mi propia liberdad...

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